Alberto Berasategui: "El Club Kiroleta es mi casa"

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Alberto Berasategui Bilbao
Alberto Berasategui es, sin lugar a dudas, el mejor tenista vasco de la historia. El de Arrigorriaga llegó a alcanzar el top 7 mundial, codeándose y derrotando a estrellas de los noventa como Agassi, Kafelnikov, Corretja, Muster, Edberg, Courier, Ivanisevic, Becker o Bruguera. Tras una década como profesional, en la que conquistó 14 títulos ATP y un subcampeonato de Roland Garros, recuerda con nosotros sus primeros paso en las pistas de Bakio.

Una vida dedicada al tenis ¿De qué se siente más orgulloso?

Sobre todo de poder vivir involucrado en el mundo del tenis profesional. Estoy muy satisfecho de la carrera que hice. Me queda la cosa de que creo que la podía haber alargado un poco más y me arrepiento de haberme retirado quizá demasiado pronto. Pero son retos que la vida te pone y en ese momento decidí dejarlo. El tenis me ha dado muchas cosas que no hubiera conocido si no hubiera sido por este deporte.

¿Y en cuanto a torneos?

Me quedo con la final de Roland Garros en el 94, porque era el torneo más importante para mí. También guardo un gran recuerdo del primer torneo ATP que gané, que fue el de Sao Paulo, por ser el primero. Luego vinieron unos cuantos más, y todos son momentos y recuerdos que quedan en la retina y en la cabeza, y que a día de hoy me vienen a la mente.

Visto ahora con perspectiva. ¿Le da más valor a todo lo que conseguido?

Sin duda que sí. Muchas veces pienso que ojalá hubiera sido jugador con la experiencia y el conocimiento que tengo ahora. Me llegó todo demasiado pronto porque 21 años ya estaba jugando la final de París. Ojala que esa final la hubiera jugado con 25 o 26, porque la hubiese jugado de otra manera. Eso no quita para que esté encantando de todo lo que me llegó y cuando me llegó, y sobre todo, de que afortunadamente, tuve esa oportunidad de estar ahí en ese momento.

Entre tantos partidos disputados, ¿cuáles han sido los más especiales?

Recuerdo los primeros que gané a jugadores ‘top’ que fueron a Stefan Edberg y Jim Courier en Niza, porque aparte de que gané ese torneo, eran dos ‘top 5’ del mundo.

¿Y ese duelo con Agasi en Australia en 1998?

Berasategui y Bruguera El Mundo. 1También, porque además venía precedido de un pequeño pique. En el 94 me clasifique para el masters e hizo unas declaraciones en las que decía algo así como no era justo que yo me clasificara porque era solo un jugador de tierra batida. En 1998 le gané en pista rápida en cinco sets, después de ir perdiendo 2-0, y fue un partido muy especial por lo que suponía ganarle a un fenómeno como él, y además por lo que precedía. Al final del partido vino a felicitarme por lo que había mejorado en esa superficie.

De hecho, el propio Agassi lo recuerda en su biografía.

Él estaba intentando volver a su mejor nivel para recuperar el número 1 del mundo y todo empezaba por hacerlo bien en Australia. En el libro dice que se encuentra conmigo, un jugador que era un ‘hueso’ porque no daba una bola por perdida. Decía él que perder contra mi no entraba dentro de sus planes y que supuso un revés en su regreso.

Destacó por su peculiar golpe de derecha ¿Qué tenía de especial?

Sobre todo que era muy efectivo y ahí basaba mis victorias. Lo más característico era la forma de agarrar la raqueta. En ese Open de Australia del 98 McEnroe llegó a decir que mi empuñadura no era ‘western’, sino más pasada aún, empuñadura ‘Miami’. No cambiaba para darle de derecha ni de revés y encima daba los dos golpes con la misma cara de la raqueta, girando mucho la muñeca. Hoy en día sigo jugando así.

Le funcionó bien.

Era muy efectiva para pistas de tierra y se adaptaba bien a mi juego. Salvo en pista de hierba, creo que no me iba mal, porque además la temporada de hierba tampoco era muy larga y a efectos de ranking no me penalizaba demasiado.

¿Cuál es la clave para que los jugadores que juegan Futures puedan dar el salto al ‘top’ 200?

A estos niveles, sobre todo, pondría el acento en la cabeza y en el físico. Hoy en día el tenis está muy igualado a nivel de golpes y no es raro ver que uno que está fuera de los cien primeros le gana a un jugador con alto ranking. Si te dedicas a este deporte todo el mundo tiene buenos golpes, por eso creo que el físico y la cabeza es lo que marca la diferencia hoy en día. El cuidarse y el ser profesional es lo que te da ese plus diferencial para estar arriba.

¿Y el juego?

Está claro que hay factores que marcan la diferencia, pero que yo no los veo tan decisivos, a un nivel de jugadores dentro del top 300. Para poder ser profesional no hace falta tener el saque de Raonic, el revés de Djokovic o la derecha de Nadal. Si aspiras a ser el número uno, pues seguramente sí, pero para poder vivir de este deporte durante unos cuantos años no creo que sea necesario.

¿Fue su caso?

Es un ejemplo. Yo no era alto como para jugar al tenis, no tenía revés, no tenía saque... pero tenía buenas piernas, una buena colocación, y sobre todo, al principio de mi carrera, una muy buena cabeza. Cuando perdí un poco de esas tres cosas, me fui para atrás. Eso sí, cuando lo tenía todo, sin ser demasiado, me convertía en un jugador muy duro sobre todo en tierra porque no daba una bola por perdida y siempre estaba bien colocado. Pude ganar varios torneos sin tener nada especial pero sabiendo aprovechar todas mis virtudes.

¿Qué diferencias ve entre el tenis de ante y el de ahora?

Oigo muchas veces que se dice que el tenis ha cambiado muchísimo y que la gente pega tres veces más fuerte que antes a la bola, pero por ejemplo, tenemos al número uno del mundo Andy Murray, y pasa bolas al otro lado de la pista. Tiene un gran físico, una muy buena cabeza, aunque este año le pueda estar fallando más, pero el año pasado que estuvo impecable de

Vayamos a sus inicios. ¿Qué supuso Bakio en su carrera deportiva?

Para mi Bakio siempre es especial porque aquí fueron mis comienzos. Empecé en la pista de mi padre de Arrigorriaga pero todos los veranos iba a Bakio a jugar y entrenar. En las pistas del Kiroleta he jugado mis primeros campeonatos sociales.
1981 Alberto Berasategui p
¿Alguna anécdota?

Me acordaré toda la vida de un partido contra Eduardo Beldarrain, en el que íbamos 14 o 16 iguales en el tercer set, y en el que nos dieron campeones a los dos, otra vez fui finalista del Doble Social con Igor Del Busto... Fue una etapa muy bonita porque eres niño, es verano, y te permite disfrutar también del tenis en un sitio como este que siempre lo he considerado mi Club.

Vemos fotos por el Club en las que te enfrentabas a jugadores mucho mayores que tú.

En mi categoría no había mucha gente y me tocaba jugar contra los mayores. Con 11 o 12 años estaba jugando en los ‘Absolutos’ y había partidos en los que la gente mayor se enfada porque no les gustaba que les ganara un niño, jaja.

Esta semana nos toca disfrutar de una nueva edición del Open Kiroleta. ¿Qué supone esto para Bakio?

Es algo increíble. El reto que consigue Bakio trayendo a estos jugadores de tanto nivel y la pasión que le pone Igor del Busto y todo su equipo para hacer que en una localidad tan pequeña se pueda ver este nivel de tenis es espectacular. Y no solo es mantener el torneo, que ya es muy difícil, sino hacer que crezca cada año.

Actualmente se dedica a preparar el Mutua Madrid Open y es consciente de todo lo que hace falta para poder llevarlos adelante.

Cuando eres jugador vas a jugar los torneos y no te das cuenta de lo difícil que es sacar un torneo adelante, lo que cuesta buscar sponsors, el tiempo que lleva cerrar todo... Yo ahora lo estoy viviendo todo eso porque, aunque el de Madrid es más grande, también tiene más gente trabajando para el torneo.

¿Sería importante involucrar a los jugadores en la organización de los torneos?

Estuvimos hablando en Madrid que quizá sería bueno que la ATP cogiese a dos o tres jugadores para que pudiesen ver las tripas y todo lo que conlleva montar un evento así. La idea es que lo jugadores también tomen parte de algún modo, para que los sponsors se involucren más. Al final es algo que nos interesa a todos, porque cuantos más torneos allá cerca de casa, más fácil será el desplazamiento de los jugadores, menos costoso, y además pudiendo hacerlo en su propio país, con las facilidades que eso conlleva para desplazamientos, idioma... Todo eso se consigue gracias al esfuerzo de torneos como el de Bakio, el de Jolaseta o el del RCT de San Sebastián.
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